Si hubiera que elegir un solo dato de tu forma física que diga mucho de tu salud futura, probablemente sería este. La buena noticia es que se puede mejorar a cualquier edad.
Qué es
El VO₂max es la cantidad máxima de oxígeno que tu organismo es capaz de captar y utilizar por minuto durante un esfuerzo intenso. El oxígeno es lo que permite a tus células producir ATP, la molécula que funciona como combustible de los músculos.
Para entenderlo, piensa en cómo cambia la demanda. En reposo, un adulto necesita unos 300 ml de oxígeno por minuto. Trotando a ritmo suave, entre 2.500 y 3.000 ml: de ocho a diez veces más. Si subes una cuesta lo más rápido que puedes, la demanda sigue aumentando hasta que el cuerpo ya no puede producir más energía con oxígeno y recurre a vías menos eficientes. Poco después, tienes que parar. El oxígeno que estabas usando en ese punto es tu VO₂max.
Se expresa en mililitros de oxígeno por kilo de peso y por minuto (ml/kg/min). Como referencia, un hombre medio de 45 años ronda los 40 ml/kg/min; una persona sedentaria de 30 o 40 años puede quedarse por debajo de 30, y un deportista de resistencia de élite supera los 65.
Cómo se mide
La prueba de referencia es la ergoespirometría, una prueba de esfuerzo con análisis de gases. Pedaleas o caminas en cinta a intensidad creciente con una mascarilla que registra el oxígeno que consumes y el CO₂ que expulsas, hasta que no puedes continuar. No es una prueba cómoda, pero es muy informativa: el resultado se ajusta a tu peso y se compara con personas de tu misma edad y sexo. Repetirla de forma periódica permite ver si el entrenamiento está funcionando.
Qué dice sobre tu salud
En un estudio con más de 120.000 personas, un VO₂max por debajo de la media para la edad y el sexo se asoció al doble de mortalidad por cualquier causa que estar en el 25 % superior. Como comparación, fumar se asocia a un 40 % más de riesgo. Quienes estaban en el 25 % inferior tenían casi cuatro veces más riesgo que el 25 % superior, y cinco veces más que el 2 % con mejor forma física.
Lo más alentador es que no hace falta llegar a la élite: pasar del 25 % inferior al siguiente escalón se asoció a casi la mitad de riesgo.
Un estudio posterior, con 750.000 personas de entre 30 y 95 años de ambos sexos y distintos orígenes, encontró resultados casi idénticos: el 20 % con peor forma física tenía cuatro veces más riesgo de morir que el 2 % con mejor forma, y quienes estaban en la zona media, más del doble. Sus autores concluyeron que la baja forma física implicaba más riesgo que cualquiera de los factores de riesgo cardíaco analizados. Y no se observó un techo: cuanto más alto el VO₂max, mejor.
Qué dice sobre lo que podrás hacer
El VO₂max es también una medida de lo que tu cuerpo es capaz de hacer. Un hombre de 35 años con una forma media puede correr a unos 9,7 km/h; a los 70, solo el 5 % más en forma lo consigue. Una persona media de entre 45 y 50 años sube escaleras con soltura; a los 75, eso exige estar entre los mejores de su grupo de edad.
El motivo es que el VO₂max desciende alrededor de un 10 % por década, y hasta un 15 % a partir de los 50. Pongamos una mujer de 50 años con un VO₂max medio para su edad, unos 32 ml/kg/min, que quiere seguir haciendo senderismo de montaña, algo que requiere en torno a 30. Hoy puede. Pero a los 80 estará cerca de 21, que es la diferencia entre subir un tramo de escaleras con facilidad y tener dificultades para caminar por una pendiente. Para llegar a esa edad pudiendo hacer lo que le gusta, necesitaría partir hoy de 45 a 49.
Por debajo de unos 18 ml/kg/min en hombres y 15 en mujeres, empieza a comprometerse la capacidad de vivir de forma independiente.
Lo que sabemos: La relación entre VO₂max y longevidad es muy robusta. El efecto es grande, se repite en poblaciones muy distintas, sigue una relación dosis-respuesta, tiene una explicación biológica plausible y los datos experimentales sobre ejercicio apuntan en la misma dirección.
Lo que aún se investiga: No hay ensayos aleatorizados que lo confirmen, así que no está demostrado que un VO₂max alto compense una tensión arterial elevada, un colesterol mal controlado o el tabaco. Mejorar el VO₂max complementa el control de esos factores; no lo sustituye.
Cómo se entrena
La base: la zona 2. Es ejercicio aeróbico sostenido a intensidad moderada, un ritmo en el que puedes hablar, aunque con cierto esfuerzo. Mejora la salud de las mitocondrias, las estructuras que producen energía en las células, y también eleva algo el VO₂max. Además aumenta el flujo sanguíneo cerebral y estimula el BDNF, una proteína que favorece la salud de las neuronas, en especial en las áreas ligadas a la memoria. Para ver el progreso, basta con comprobar que a la misma intensidad vas más rápido o, en bicicleta, que generas más vatios por kilo de peso.
El techo: intervalos intensos. Para subir el VO₂max de forma específica se usan esfuerzos duros de unos cuatro minutos, seguidos de una recuperación de duración similar. En personas que empiezan a entrenar, suelen introducirse tras varios meses de base aeróbica.
La paciencia. En personas mayores se han observado mejoras de alrededor de un 13 % en 8–10 semanas y de un 17 % tras 6–12 meses. Con constancia durante años, el margen es mayor: un grupo de esquiadores de fondo octogenarios mostró un VO₂max medio de 38, frente a 21 en hombres de su edad sin entrenar, un 80 % más. Es un proyecto de años, no de semanas.